THE LIMIT OF A BURNED PLACE
The limit of a burned place surge de la experiencia personal de llegar a un bosque quemado por primera vez. Experiencia que confirma que la crisis ecológica se manifiesta también en la imagen como una crisis de la representación. Dentro del contexto moderno y occidental de la separación binomial entre humanos y naturaleza, en la que la segunda se ha reducido a un espacio llano, idealizado, sublime, donde se proyectan emociones humanas y se explotan los recursos, surge una brecha entre este imaginario y lo que realmente está sucediendo ante nosotros.
La intención del proyecto es explorar nuevas maneras de presentar y experienciar estos espacios mediante el estudio situado en el terreno quemado del parque natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac, como una práctica cartográfica reproducible de los territorios que hemos ido alejando mediante una serie de actos de violencia.
Se testará con ejercicios de atención que difuminen, descontextualicen y descentralicen la experiencia humana. Se pretende jugar con metodologías y herramientas de medida y de registro de distintos formatos y campos del saber para desplegar planos alternativos, con el objetivo de proponer múltiples dimensiones que confluyen en un mismo espacio, desde lo humano a lo no humano, pasando por la ficción, así como de cuestionar los procesos que sostienen las narrativas que nos configuran.
Se trata de escapar de la operación de reducción y de encuadre donde nos hemos encontrado en contradicción como espectadores, de crear lenguajes que rompan con el imaginario naturalista de la modernidad, señalando puntos fuera del mapa que devuelvan al mundo su encantamiento y multipliquen su superficie.
El proyecto ha recibido el acompañamiento de Regina de Miguel.
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THE LIMIT OF A BURNED PLACE
The limit of a burned place surge de la experiencia personal de llegar a un bosque quemado por primera vez. Experiencia que confirma que la crisis ecológica se manifiesta también en la imagen como una crisis de la representación. Dentro del contexto moderno y occidental de la separación binomial entre humanos y naturaleza, en la que la segunda se ha reducido a un espacio llano, idealizado, sublime, donde se proyectan emociones humanas y se explotan los recursos, surge una brecha entre este imaginario y lo que realmente está sucediendo ante nosotros.
La intención del proyecto es explorar nuevas maneras de presentar y experienciar estos espacios mediante el estudio situado en el terreno quemado del parque natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac, como una práctica cartográfica reproducible de los territorios que hemos ido alejando mediante una serie de actos de violencia.
Se testará con ejercicios de atención que difuminen, descontextualicen y descentralicen la experiencia humana. Se pretende jugar con metodologías y herramientas de medida y de registro de distintos formatos y campos del saber para desplegar planos alternativos, con el objetivo de proponer múltiples dimensiones que confluyen en un mismo espacio, desde lo humano a lo no humano, pasando por la ficción, así como de cuestionar los procesos que sostienen las narrativas que nos configuran.
Se trata de escapar de la operación de reducción y de encuadre donde nos hemos encontrado en contradicción como espectadores, de crear lenguajes que rompan con el imaginario naturalista de la modernidad, señalando puntos fuera del mapa que devuelvan al mundo su encantamiento y multipliquen su superficie.
El proyecto ha recibido el acompañamiento de Regina de Miguel.
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