INAUGURACIÓN:
JUEVES 11 DE DICIEMBRE A LAS 18 H.
EXPOSICIÓN:
DEL 11 DE DICIEMBRE AL 5 DE FEBRERO DE 2026.
LUGAR:
HAUS, ESPAI D’ART I PRÀCTIQUES CONTEMPORÀNIES
BAU, CENTRE UNIVERSITARIA D’ARTS I DISSENY.
C/ CIUTAT DE GRANADA 34-36 – BARCELONA
HORARIO:
DE LUNES A VIERNES DE 9:00 A 20:30 H.
CRÉDITOS
ARTISTAS:
ALBA ACEBES MACIÀ
BEATRICE SIMONCINI AMADO
BERTA RIBAUDÍ COMPTE
CERCLE DE FADES (JÚLIA SUÑER COMA I TERESA W ・*:。.。:*・゜゚・*)
CINTA TORT CARTRÓ
EKI IRUSTA
HELENA CIVIT KOPEINING
HELENA RIPOLL LLOPART
MANUELA PEREIRA ENRÍQUEZ
MAYRA VILLAVICENCIO PRÍNCIPE
MERITXELL CAÑAS
NÚRIA VALSELLS NIUBÓ
ORIOL ARNEDO CASAS
PAULA GARCÍA SANS
SEPULCRITO
VALO SONORO
VIVA
XAVI SAFONT
CURADORES:
SALVA G. OJEDA
MANA PINTO
DISEÑO EXPOSITIVO:
PENSE JOAN FEBRER
DISEÑO GRÁFICO:
VERO SANTANA
FOTOGRAFÍAS:
DANIEL CAO
CON LA COLABORACIÓN DE:
BAU, CENTRE UNIVERSITARI D’ARTS I DISSENY
DESCARGAS
TEXTO COMISARIAL (cat)
HOJA DE SALA (Cat)
UNA MESA DE TRES PATAS
“El campo del arte es un espacio de contradicciones violentas y de explotación desmesurada. Es un lugar de chismes sobre el poder, la especulación, la ingeniería financiera y la manipulación masiva y fraudulenta. Pero también es un lugar de comunidad, movimiento, energía y deseo.”
Así es como Hito Steyerl habla del mundo del arte en Los condenados de la pantalla (2014), y quizá sea por el cielo encapotado de estos días que sus palabras resuenan como nunca. Estamos ante un proceso de zombificación del arte. Tras su muerte, tantas veces repetida, solo queda un cuerpo descompuesto que sirve de carroña para algunas instituciones. Alimentándose de esta carne, hace un llamamiento a lxs turistas y presume de políticas culturales para que estxs y aquellxs acumulen condecoraciones. Mientras tanto, la dinámica de las convocatorias, a las que también se acogen estos trabajos, homogeneiza los discursos y las formas, y lo vuelve todo más gris, de color conglomerado, de masa.
Para lxs artistas jóvenes, acceder a becas de arte es como asistir a un banquete o a un bufet libre. Engullimos con voracidad, atrapadxs en un deseo que parece imposible de satisfacer. ¿El éxito? ¿El reconocimiento? Producimos y consumimos, consumimos y producimos. Trabajamos. Pero ¿cómo trabajamos? El trabajo exhalado afecta al cuerpo, el ritmo es enfermizo y genera un desajuste: falta espacio.
Lo que nos queda es absorber estas carencias, digerirlas y utilizarlas como material de trabajo, como rebote. En nuestro caso, la falta de espacio contrasta con la cantidad de proyectos que se quieren mostrar. Una falta que genera la soporífera conducta de una administración que se preocupa poco por la cultura y mucho por quedar bien. Este tedio institucional afecta tanto a lxs artistas y organizadorxs de exposiciones como a lxs trabajadorxs que sostienen la institución (gestorxs, mediadorxs, limpiadorxs). Ante esta problemática no queremos eludir lo que sucede con una exposición tibia, ni duplicar esfuerzos para hacer dos muestras por el mismo sueldo. Preferimos señalar esta falta de espacio y generar todavía más constricción.
La falta de espacio es un problema actual que amenaza el almacenaje, la producción y la exhibición del arte, sobre todo del más emergente. Y no solo amenaza el arte, sino también a las personas que viven en ciudades como Barcelona —no por falta de espacio, sino por la forma en que se organiza privilegia a unas personas y excluye a otras. La falta de espacio ataca la supervivencia vecinal.
Este espacio no es suficiente para sobrevivir; solo sirve para recuperar un poco el aliento y convertirlo en palabra, una palabra de condena frente a la presión en el pecho que nos ahoga: la precarización de nuestra vida. No queremos más precarización del sector, ni mucho menos esta sensación de asfixia. Pero si la falta de espacio fuera una asfixia, querríamos que el arte penetrara hasta los rincones más recónditos. Entonces desearíamos el arte como anhelamos el aire fresco: el arte sería una necesidad, no un lujo.
La mayoría de los proyectos de este año son escultóricos y responden a una pulsión por ocupar el espacio, a una voluntad de ampliación y expansión. Las obras de la sala son visibles desde la calle a través de la cristalera de la galería, y algunas incluso salen del interior y descentralizan la exposición. Son piezas que se activan al olerse, oírse, distribuirse, pasarse de mano en mano o, incluso, producirse a varias manos.
En este contexto, el arte existe como práctica, no como producto. Una práctica que intensifica el mundo, la cotidianidad, el día a día, o bien sirve de excusa para percibir algo en común y hablarlo, masticarlo y compartirlo alrededor de una mesa. Nos sirve de excusa para hanguear. En estos espacios compartidos nos enfrentamos, también, a la promesa del encuentro, hoy convertido en una necesidad; algo delicioso posteriormente llamado estética relacional. Como señaló Lizette Nin en uno de los talleres del ciclo Asamblea comestible, del colectivo Mango & Okra, la cuestión no es tan pretenciosa. Solo queremos estar juntxs.
En aquel momento de disfrute también escuchamos el xafardeig del sector: “cierran aquella nave”, “revocan los permisos a un espacio”, “la sala de exposiciones de aquel centro cívico cierra temporalmente”, etc. La infraestructura para el arte joven se reduce. Lo constatamos en encuentros como el que hemos tenido con representantes de la Plataforma Asamblearia de Artistas de Cataluña (PAAC), con quienes pasamos la tarde hablando sobre el clima cultural actual y compartiendo posibles soluciones. Y después, por la noche, volvemos al disfrute, a las xafarderies leves, e invitamos a amigxs a tomar algo en el bar cercano a la Agencia Catalana de la Juventud. Nos damos cuenta de que, aunque la falta de espacios para el arte joven sea alarmante, las limitaciones nos empujan a explorar otras maneras de reunirnos y congregarnos alrededor de Una mesa de tres patas, que, a pesar de ser enclenque, nos convoca.
Este año, nuestra tarea para la Sala d’Art Jove ha sido evitar la uniformidad y el encapotamiento mental, convertir los encuentros en puntos de interlocución y hangueo e ignorar esa cosa que pesa tanto: la industria cultural. En esta sala temporal, que reúne los 18 proyectos seleccionados en la convocatoria Art Jove Creació 2025, nos interesa pensar cómo disponer numerosas obras en un espacio limitado: no solo en cuanto a su visibilidad, sino también por la relación que establecen entre ellas. La relación entre lxs artistas. Quizá podamos hacer que esta sala se desborde y se entusiasme. Y, con los nervios habituales antes de una inauguración, recordar el disfrute. “Pa’ que se lo gocen”, dice Tego Calderón a Pa’ que retozen. Porque sin placer no hay arte.
Desde la curaduría no hemos trabajado conceptos; hemos preferido beber, comer, hablar, reírnos de nosotrxs mismxs y hacer un poco de todo. La cita inicial de Steyerl acaba diciendo que “[el arte] también es un lugar de comunidad, movimiento, energía y deseo”. Este final es un rayo de esperanza en estos días de chubascos, como los focos que atraviesan el humo en una fiesta. Si sobrevivimos al mundo del arte es por estos momentos de comunidad, movimiento, energía y deseo. Mucho deseo. Y también instantes lujuriosos, nocturnos, lisérgicos, de enamoramiento, de amantes.
El trabajo en exposición nos invita a reunirnos a su alrededor. Y eso es lo que hacemos aquí.
La Sala la creamos nosotrxs cuando nos encontramos.